Llegan las vacaciones y con ellas, muchas veces, los viajes en avión. Las familias viajan para disfrutar de playas extranjeras, conocer nuevos lugares o visitar familiares que viven en otra parte del mundo.
Cuando viajamos, generalmente sentimos una molestia en el oído, y así también lo hacen los niños. Esto sucede por la presión del aire que se siente en el oído, y se siente aún más en el despegue o aterrizaje cuando la presión del aire es mayor, por lo que algunos niños y bebés lloran.
Sin embargo, aunque puede generar molestias y dolor, la situación solo dura unos minutos y no es preocupante. Para aliviar el dolor tanto en niños como adultos, lo recomendable es tomar mucha agua de forma constante durante todo el vuelo, ya que tragar ayuda a que las trompas de Eustaquio de abran, aliviando las molestias.
Masticar chicle o chupar caramelos puede ser muy útil para niños mayores de tres o cuatro años. También es importante que se mantengan despiertos tanto en el despegue como en el aterrizaje, para asegurarse de tragar saliva más frecuentemente.
Es importante tener en cuenta que si el niño está resfriado al momento de viajar, el dolor puede incrementarse. En estos casos, recomendamos consultar con el pediatra antes del viaje para que pueda determinar las medidas adecuadas para el viaje de su niño.


