El estrés trae muchos cambios negativos en el cuerpo. Es que el malestar temporal producido por los dolores de cabeza, insomnio o presión arterial alta, puede llevar a algunas consecuencias en la percepción del oído, y si se prolonga en el tiempo, que resulten permanentes. En concreto, el tinnitus y la incapacidad de poder escuchar una conversación normal pueden aparecer repentinamente en las personas sometidas a un alto nivel de estrés.
Cuando una persona vive un momento de gran ansiedad, se reduce el flujo sanguíneo a los oídos, por lo que la audición puede verse afectada. Sin un flujo constante, las células del oído comienzan a sufrir daños, pudiendo provocar una pérdida auditiva inmediata si se detiene por completo.
A su vez, el estrés crónico con hipertensión puede causar tinnitus. Así, la persona en cuestión escuchará ruidos extraños, como zumbidos, sin que sean provocados por un estímulo externo.
Los expertos apuntan que de cada 100 personas diagnosticadas con tinnitus, 75 afirman estar sufriendo estrés, y la mitad de los pacientes señalan que los síntomas comenzaron o se agravaron en una etapa estresante de sus vidas.
Para evitar que el estrés pueda afectar a los oídos se aconseja que cuando la persona comience a experimentar síntomas de ansiedad, se tome un descanso de la actividad que está realizando y acuda a una consulta con un profesional de la audición.


