La prevención de la hipoacusia, disminución de la sensibilidad auditiva, es fundamental para el correcto desarrollo de los niños, colaborando para que crezcan sanos. Y para ello, es necesario estimularlos en su formación auditiva.
¿Cómo?
Cuando el niño nace y en sus primeros años de vida, su sistema auditivo es muy frágil por lo que está más expuesto a los ruidos y es más sensible a ellos. Por eso, es necesario controlar el volumen de los sonidos que escuchan, sobre todo en los juguetes y aparatos electrónicos.

En adolescentes, es importante guiarlos en el correcto uso de la electrónica, como por ejemplo teniendo prudencia con la cercanía y volumen de la televisión.

Hay dos factores a tener en cuenta en la audición de la niñez; nivel de ruido y tiempo de exposición a este. No solo es importante que el sonido sea bajo y se eviten usar auriculares, si no exponerse no más de 1 hora seguida y hacer pausas esporádicas para evitar la saturación del oído.

Si bien para la OMS más el 60% de los casos de pérdida de audición en niños es prevenible, el no control del ruido puede provocar lesiones que se irán detectando a lo largo de los años, muchas veces siendo permanentes e irreversibles. Por eso recomendamos tener atención en la audición de sus niños y recurrir a un profesional en caso de detectar alguna dificultad.


