La ototoxicidad es el daño en el oído interno producido por algunos ingredientes químicos que se encuentran en los medicamentos farmacéuticos. Los efectos pueden ser temporales o permanentes y los riesgos de sufrirlos aumentan en las personas que ya padecen pérdida auditiva neurosensorial.
Existen más de 200 medicamentos, algunos de venta abierta al público y otros con prescripción médica, que generan estos efectos secundarios no deseados.
Incluso ciertas bebidas en exceso alteran la audición. La cafeína y el té pueden afectar la capacidad de recuperación de una pérdida auditiva temporal provocada por ruidos muy fuertes.
De la misma forma, el alcohol daña las estructuras cerebrales que reciben y procesan los sonidos, o destruye las diminutas células ciliadas que conducen el sonido al cerebro, generando pérdida auditiva permanente.
La nicotina también perjudica la capacidad auditiva. Al disminuir los niveles de oxígeno en la sangre, los vasos sanguíneos se estrechan y destruyen las células ciliadas que transmiten el sonido al cerebro.
Para saber más sobre este tema consultá a tu médico y no te olvides de leer el prospecto antes de consumir un nuevo medicamento.


